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martes, 10 de junio de 2014

La pisada y la madre que la parió.

Si antes de empezar a correr alguien me dijese eso de: ¿tú eres pronador?, le habría respondido sin duda que yo soy del Atleti.  Lo que voy a contar aquí es MI experiencia en el mundo del atletismo popular, solo eso. La visión de un hiperpronador, con una dismetría de casi 1 centímetro en la cadera y el pié cavo. Lo que viene a ser un puto desastre.

Cuando empecé a correr lo hice con unas zapatillas neutras, que no sabía que eran neutras, de hecho no sabía que existían diferentes tipos de zapatillas. Ya sabéis lo que es arrancar en esto, empiezas a recibir un bombardeo de información entre el que hay mucho mensaje de marketing. Descubres que eres pronador y las revistas especializadas, los foros, etc, te dicen que te hagas plantillas. La cosa es que ya te has lesionado un par de veces, aparte de que me dolían muchas cosas y había también molestias recurrentes. No era consciente, pero talonaba mucho.  

Y en todo esto te taladran que hay que solucionarlo a base de comprar. Super zapatillas que te lo arreglan todo, plantillas que son la tabla de salvación a todos tus problemas, podólogos deportivos, etc. En esto te dicen que no tiene nada que ver la técnica, la fuerza, entrenar correctamente, y tantas otras cosas. No, la culpa es únicamente de tu cuerpo que es imperfecto y te voy a vender la solución. Vivimos en un mundo donde todo se compra y solo nos vale lo inmediato.
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 Es entonces cuando vas a ver a un podólogo deportivo y descubres que eres una especie de deforme o similar. Evidentemente, no te dicen que no necesitas plantillas, que pruebes a hacer ejercicios de técnica, que visites el gimnasio o que te busques asesoramiento a través de un entrenador. No, te soplan 300 euros y te dan unas plantillas que te cambian los dolores de sitio. A mí, tras varios retoques, no me sirvieron. Y eso que fui a ver al que se supone que es el mejor en esto. De ahí pasé a utilizar zapatillas-tanque, aquellas destinadas a los mega pronadores. Un par de ladrillos, literalmente. Con esto es con lo que menos me lesionaba, aunque seguía pasando. Incluso cuando ya me metí en el triatlón.

Fue entonces cuando di con gente que sabe de verdad, DE VERDAD. De golpe y porrazo aparecen dos cosas de las que habías oído alguna vez, pero tampoco tenía mucha constancia. La técnica y la fuerza. Anda, pero si resulta que correr no es poner un pié delante de otro, que descubrimiento. Te empiezan a hablar de posición de brazos, de tronco, de pisadas reactivas, ejercicios de técnica, ejercicios de fuerza y demás. Entonces te vas dando cuenta de que ya no pisas tanto de talón, algo está cambiando, te notas más fluido y un largo etcétera de sensaciones. Esto, en mi caso, ha derivado en que ahora entro de metatarso y no de talón, y la diferencia es muy grande. De hecho es demasiado grande. Es cierto que pasé un periodo donde se me cargó la musculatura y caí en una pequeña inflamación de la cintilla (lesión recurrente en mí) cuando empecé con la técnica de carrera, pero fue en la pierna derecha en vez de la izquierda, que es la que me daba por culo, imagino que se debió a que el cuerpo se estaba adaptando y recomponiendo al cambio. Me recuperé mucho más rápido de lo habitual y enseguida pude meter un volumen interesante de kilómetros de nuevo.

Llevo más de un año con la pisada cambiada y con los ejercicios de fuerza incorporados en mi rutina, también teniendo muy claro como tengo que pisar, aunque ya me sale de dentro la verdad. He pasado de usar zapatillas como ladrillos a otras mucho más ligeras, incluso puedo usar voladoras. Aun así, me gusta que estas no sean neutras, tener una doble densidad o similar ayuda a un hiperpronador como yo cuando aparece el cansancio y pierdo eficiencia. Estoy muy contento con esta forma de pisar, las piernas se cargan muchísimo menos, se gasta menos energía (soy más eficiente) y encima voy más rápido con menos esfuerzo. En triatlón, que es mi deporte, una pisada así es clave. Nos bajamos de la bici muy cansados y una pisada eficiente es un tesoro.

¿Qué pasa con esto? Muy fácil, terminas comprando zapatillas más baratas, de gama más baja, incluso compras menos zapatillas. En lo que a las plantillas se refiere ya ni os cuento. ¿Esto interesa? Pues francamente, en absoluto. Va en contra del mercado, así de claro. Merece la pena acercarse a gente que os puede ayudar con todo esto, de verdad, y huid de la mercadotécnica. El trabajo bien hecho, la paciencia, no hay nada más biomecánico que el trabajo día a día y la visión a largo plazo. Y muy importante, aprender. Que a veces se nos olvida esto último.


Como siempre, no olvidéis que esto es la opinión de alguien que no es nadie. Es solo mi experiencia, lo que me ha ocurrido a mí y lo que yo he aprendido. No tiene porque valerle ni gustarle a nadie más. Ni pretendo sentar cátedra ni nada parecido J

lunes, 19 de mayo de 2014

El tímido chico de la bici.

Ya son tres los años que llevo subido a una flaca. Recuerdo nítidamente el día que fui a comprarla, el pánico que sentí al ver los pedales automáticos, el vértigo de no haberme subido a una bicicleta desde los 12 años (literalmente). Resulta que el jodido soñador que soy se propuso ser triatleta y es requisito imprescindible dominar la bici de carretera. Recuerdo los miedos la primera vez que me subí, el inexistente equilibrio, el no saber para qué coño servía un desarrollo, ser completamente incapaz de soltar una mano, tener que pararme para poder coger el bidón y beber.

Es imposible olvidar el dolor de culo, cuello y espalda cuando no había hecho 20 kilómetros ni siquiera. La sensación de impotencia al quedarte sin fuerza en cualquier mínima cuesta, tirar de molinillo a las primeras de cambio porque era imposible mover los pedales. El pánico absoluto a la carretera, el ser incapaz de seguir una línea recta y otros tantos miles de detalles. Todo vino a mí hace unos días cuando entrenaba en la Casa de Campo. Terminaba unas series corriendo y le vi, un chaval de unos 35, regordete, con miedo, ilusión, muy parecido al Suso de hace tres años. En su mirada había una mezcla de miedo, ilusión y certeza. Apenas podía manejar la flaca, torpe al subirse, inseguro en el manejo, muy torpe al bajarse, tampoco podía coger el bidón y mil detalles más, como yo hace tiempo. Me quedé pensando un rato en todo lo que había pasado estos últimos años. Me dieron ganas de acercarme, de decirle que se puede, que no se preocupase, que todo lleva su proceso, que no se precipitase pero que fuese constante. También que se rodease de buena gente, de la que te enseña poco a poco, no de la que te obliga a hacer cosas que supongan un peligro, o de las que enseguida te hacen quemar etapas. Hay algo que nos cuesta entender en la vida y es que todo lleva su tiempo, que no por llegar antes vamos a llegar mejor o ni siquiera llegar. Los buenos guisos se hacen a fuego lento. Pero el chaval se fue y no me dio tiempo a hablar con el, una pena.


Tres años después de subirme por primera vez a una flaca, de encontrar mi pasión en el triatlón, lo de menos es haber aprendido a manejar una bici de carretera y hacer cosas que pensaba imposibles para mí. Lo más importante es aprender a pensar en largo, a tener paciencia, diferenciar la paja del grano y ser mejor persona. En general, estos tres años he aprendido más sobre la vida que sobre el triatlón. Pero realmente, todo empezó entrando en una pequeña tienda de bicicletas del Paseo de las Delicias cargado de ilusión.

martes, 15 de abril de 2014

ESTO ARRANCA


La temporada ya está a la vuelta de la esquina. Llevaba tiempo sin escribir en el blog pero me gano la vida escribiendo y las últimas semanas he tenido mucho trabajo. Ahora que he vuelto del viaje de trabajo a Las Vegas y disfruto de unos días quería ponerme al día. Lo primero, otra carrera agridulce, la de los Bomberos. Le plantee al Mister ir a por MMP en 10 K antes de la temporada, buscar ese objetivo con unas pocas semanas específicas y así lo hicimos. Dejamos algo la natación y la bicicleta para centrarnos en la carrera, sobre todo en el trabajo anaeróbico y de calidad. Esta temporada estoy aprendiendo a sufrir, soy capaz de subir mis pulsaciones a dígitos impensables hace unos meses y aguantar la agonía. Lo genial de la persona que me entrena es que te enseña, no solo te da un planning para que sigas unas instrucciones. Así que a base de series en la Casa de Campo con el a mi lado he descubierto cual es el punto en el que mi cuerpo cambia los gases y entra en anaeróbia. Es curioso lo diferentes que son las sensaciones entre las 174 y las 178 pulsaciones Justo hay un puntito en el que vas casi al límite, un esfuerzo sub máximo que puedes aguantar 10 Km. Si voy una o dos pulsaciones por encima mi fatiga se multiplica, pierdo la técnica de carrera y la cosa no funciona tan bien. Este nivel hay que trabajarlo todavía, por ahora queda para los finales de las competiciones.

Vamos al grano, conseguí la marca pero había piernas para más. Al contrario de lo que algunos piensan no tengo marquitis, pero si que me gusta prepararme para las competiciones y cruzar la meta con la sensación de haberlo dado todo, eso no ocurrió en Bomberos. Como he sido muy lento hasta hace bien poco me suelo colocar detrás en las salidas, pero claro, no es lo mismo competir a 5:10 que poder hacerlo a menos de 4:30 en un 10.000. Me coloqué más delante de lo habitual pero no lo suficiente, ni de coña. Ahí se jodió todo. El primer km salió en 5:00 y hasta la mitad no conseguí bajar de 4:30, mucha gente, demasiada. Lo bueno, que sigo bajando marcas, que sigo aprendiendo a “sufrir”, que me veo rápido y que esa velocidad es un puto vicio. De verdad, cuanto más rápido voy menos me atraen las distancias muy largas. A lo mejor con el tiempo se me pasa, no lo sé. Por ahora mis competiciones ideales son los 10K y las Medias en atletismo, los Sprint y Olímpicos en triatlón. Pudiendo subir a Maratón y Medio Ironman en algún caso, pero nada mayor. Quiero seguir en este camino de volverme rápido, fuerte, crear base. Me gusta la velocidad, me gusta la técnica que hay detrás de distancias “cortas”, donde cualquier mínimo detallito cuenta. ¿Es más difícil terminar un maratón que hacer una buena marca en un 10K? Esta es una pregunta que hace un año tendría una respuesta clarísima por mi parte, ahora mismo y después de todo lo que estoy aprendiendo, no lo tengo tan claro. Con esto no estoy menospreciando nada, cuidado, no van por ahí los tiros. Solo que por primera vez soy consciente de todo el trabajo que hay que hacer para ganar velocidad, es algo muy complejo. No quiero que esto suene pretencioso porque no lo es, por eso hice el blog, para poner lo que YO sentía. Solo eso, mis propias conclusiones y mis sentimientos, no pretendo aleccionar a nadie. Tampoco pienso que esté en posesión de la verdad, como he dicho, son mis conclusiones y lo que yo voy sintiendo. Nada más.

Tengo un sueño que es hacer un Ironman, he tomado el camino más largo para llegar a el, porque no me vale con terminar. Quiero estar en la línea de salida preparado, fuerte, verme con recursos, rápido, ágil, a la altura. Ya sé que tengo los cojones para terminarlo, pero me falta el físico y la experiencia. Los viajes que más he disfrutado en mi vida han sido largos. Y en eso ando ahora mismo, disfrutando de un largo y bonito viaje J

lunes, 3 de febrero de 2014

¿Es más duro entrenar para triatlón que para un maratón? No, es diferente.

Lo primero que quiero dejar claro es que no soy nadie, solo un tipo que hace 7 años empezó a correr y que está en constante aprendizaje, pero me gusta compartir lo que voy aprendiendo y mis sensaciones. La de arriba es una pregunta recurrente, yo creo que nos la hacen a todos los triatletas. Mi humilde opinión es que no me parece que sea más duro preparar un triatlón (hasta Half) que un maratón o carreras similares. Pero sí que hay matices importantes a tener en cuenta. La primera es que el atletismo es un deporte diferente al triatlón, de hecho creo que más diferente de lo que parece en un principio.

En el triatlón no tienes ese continuo machaque de articulaciones que hace que al final de la semana te duelan hasta las pestañas. De la misma forma, no tienes esa sensación tan típica de “estoy hasta la/las/el/los (sustituir por la parte del cuerpo que proceda) de salir a correr”. Cuando llevas semanas entrenando para un maratón se hace muy duro, a mí me costaba cumplir entrenamientos porque ya no me apetecía correr más, pero soy disciplinado y salía a cumplir lo que tocaba. Bueno, eso en el triatlón no existe, realmente no tienes tiempo de aburrirte en ninguna de las tres disciplinas. La bici, por ejemplo, apetece siempre si hace buen tiempo y esas cosas. Al final de una semana dura de triatlón no te duele todo, la sensación que tienes es más de cansancio, pero realmente no aparecen esas molestias que si tienes al correr 4/5 días semanales. Como dice un buen amigo, correr duele.

La diferencia fundamental se encuentra en la gestión del tiempo. Si bien no me parece más duro entrenar triatlón que maratón, hay que dedicarle más tiempo. El triatlón implica muchas horas de entrenamiento, ahí está la diferencia. No terminas con ese machaque de solo correr pero sí que la buena gestión de la agenda es fundamental. Muchas veces tienes que robar tiempo a la cama y otras facetas de la vida.No tiene esa inmediatez del atletismo, no es llegar a casa y calzarte las zapas. Tienes que planificarte la semana y vencer la pereza. A mí es algo que no me cuesta hacer, también es cierto que me apasiona y disfruto como un loco.


Esa es mi humilde opinión, son dos deportes duros con ese matiz que he intentado explicar. Uno duele y el otro cansa, uno es más pesado y el otro más variado, uno te deja más tiempo libre y el otro consume tu agenda. Creo que en una balanza todo andaría muy equilibrado, depende el tipo de persona que seas te gustará más una cosa que otra. Como veis, no son deportes que se parezcan tanto ;)

jueves, 23 de enero de 2014

La magia se pasó por Alalpardo.

Ocurre a veces, los planetas se alinean y una competición se vuelve muy especial. Eso ocurrió en Alalpardo en el II Trail del Serrucho de manera masiva. Los ingredientes fueron una pizca de buena organización, una pizca de corredores que se conocen entre sí, otro poco de mal tiempo y cuarto y mitad de barro. Introduzca los ingredientes en un bol y remueva para mezclarlos bien, no hay ni que dejarlo adobar porque la reacción es instantánea.

El día no acompañaba, lluvia y frio. Pensaba que iba a faltar mucha gente por cómo pintaba el escenario pero no fue así, en seguida empezaron a aparecer caras conocidas por todos lados. No os voy a nombrar a todos, sabéis de sobra quienes sois, algunos os veo más y a otros menos, con algunos solo he cruzado 2 palabras, a otros solo os conozco por las redes,  pero se os quiere, de verdad, compartimos pasión y eso ya es mucho compartir en este siglo XXI. La primera cosa que me llama la atención son las sonrisas, todo el mundo está sonriendo, los comentarios giran en torno a nuestra locura, en cómo explicar esto a la gente que está fuera del pequeño mundo que hemos creado. Hemos formado un ecosistema propio, en estos deportes es necesaria cierta empatía, y más en un país como este que ha empezado a correr recientemente. En cierto modo me jode que la gente nos mire un poco raro, de verdad que no hacemos nada extraordinario, simplemente corremos, está a la altura de cualquiera que se lo proponga.
Llega el momento y nos vamos en grupo desde el polideportivo a la plaza de toros, donde está la salida. Todo son saludos, comentarios positivos, miradas de complicidad, alegrías, abrazos, estiramientos. No hay miedo, nadie cuestiona la meteorología, aquí hemos venido a disfrutar y punto. Somos una masa apasionada, se percibe la energía positiva.

Y dan la salida, ¿qué comentar de la carrera? Todos sin excepción nos dedicamos a correrla lo mejor que pudimos. Nos olvidamos de marcas o ritmos, se iban haciendo grupitos donde todo el mundo se ayudaba. Los voluntarios, qué voluntarios, así como la gente de Protección Civil, no dejaban de dar consejos, indicar por donde se pasaba mejor y ayudar en todo lo que podían. Dejamos de ser corredores para ser niños, ¿quién no ha disfrutado de pequeño saltando en los charcos  y poniéndose de barro hasta las orejas? Al menos así lo he sentido, fuimos 500 niños con dorsales disfrutando de unas horas de barro y agua sin limitaciones. También hubo espacio para el esfuerzo, por supuesto, no fue fácil completar el recorrido, ni mucho menos. Creo que fue una carrera épica, divertida y entrañable. Personalmente, estoy orgulloso de poder decir: “Yo estuve en el II Trail del Serrucho”, esa frase sonará mucho tiempo en nuestro mundillo.   

Foto cortesía de: www.tufotodelacarrera.com

viernes, 10 de enero de 2014

Pretemporada.

Podríamos hacer el chiste de: La pretemporada es larga y dura, cómeme la pretemporada….pero no lo vamos a hacer ;)

Si, es complicada, el triatlón tiene una particularidad y es que cuando se termina la temporada se termina de verdad. Algo parecido pasa con la montaña pero sigue habiendo pruebas de trail y similares todo el año, aunque no haya mucha montaña pura y dura te puedes quitar el gusanillo. Con el tri no pasa eso y se hace duro, el deporte de las tres disciplinas engancha mucho y cuando llevas unos meses sin practicarlo tienes mono.
Una vez que terminas tu temporada tomas unas semanas de “descanso”, te dedicas a ir a las kedadas, hacer pruebas de asfalto, trail, crosses, juntarte a todo el mundo. Arranca después una etapa de acondicionamiento y otra general en la que hay que empezar a preparar el cuerpo, esto se hace puñetero porque una gran parte de ese entrenamiento se basa en el volumen. Hay que meter cantidad y poca calidad, hay que visitar el gimnasio a conciencia, no tienes objetivos a la vista y es que estás a 5 ó 6 meses de tu primera prueba. Tampoco tienes buenas sensaciones, te notas un poco torpe, estás trabajando la fuerza-resistencia en el gim incluso buscando un poco de hipertrofia, estás metiendo muchos metros de natación sin hacer ninguna serie, corriendo hemos hecho tiradas de 14-17 Km recurrentemente, la "velocidad" sólo la hemos aplicado después de un día de fuerza. Esos días son particularmente jodidos porque “lo has petado” con las pesas el día anterior y al aplicar series de 400, por ejemplo, no tienes buenas sensaciones. Recuerdo un 25x100 después de uno de los días más duros de gimnasio cuando estábamos buscando la hipertrofia donde sufrí como un puto perro. Estaba cansado, hacía frio, hacía viento, a ratos llovía, eran las 8 de la noche y estaba todo oscuro, las piernas infladas, los hombros dolían, estaba muy incómodo. Tenía que buscar el máximo de 180 pulsaciones y no llegaba, estuve a punto de tirar la toalla es día, lo reconozco. “¿Qué coño haces Suso? Vete a casa y tómate una cerveza, vete al cine, sal a tomar unas tapas…” Controlé los malos pensamientos y terminé el entrenamiento, lo tengo como uno de los entrenamientos más duros que he hecho nunca, ¿suena a coña verdad? Un 25x100, cualquier cosa menos algo épico.

En la bici hemos metido mucho kilometraje, atrancado y con poca cadencia, sin levantarme del sillín en las cuestas, buscando esa fuerza que tanto me va a hacer falta. Días de lluvia, de frío, con dolores en las piernas por las pesas, por las series, el cuerpo quejándose de lo que le estás haciendo….y ningún objetivo a la vista.
Se hace duro, se hace muy duro todo ese volumen, volumen y más volumen. Pero la distancia con los sueños se disminuye mediante la disciplina. Ahora mismo me veo fuerte, la fase específica se acerca y estamos haciendo cambios en los entrenos. El gimnasio ya no es tan pesado, hemos cambiado a fuerza-velocidad. La bici aparece con más sesiones y hay que empezar a hablar de calidad. La base está puesta, los pilares que van a soportar la temporada ya están definidos, ahora podemos construir la casa. Han sido un par de meses duros pero ha merecido la pena, mucho, creo que estoy más fuerte a nivel mental además, no solo en un plano físico. Esto es algo que hay que hacer todos los años, los pilares hay que ponerlos siempre o no tendrás la casa que quieres.

Como le pasa a mucha gente con MAPOMA en esta parte del año ya veo los objetivos en el horizonte, el 4 de mayo arranco la temporada en Talavera con casi total seguridad. Lo bueno que tiene el tri es que no te lo juegas a una única prueba, cuando arrancas caen competiciones una detrás de otra alargando el disfrute. Es como si te preparases para un maratón, te recuperases muy rápido y tuvieses maratones cada 3 semanas. Curioso, ¿verdad? Constancia y pasión amigos, ésa es la clave para muchas cosas en la vida.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Comida rápida vs A fuego lento.

Estoy en una espiral de sensaciones nuevas para mí, aprendiendo y empapándome de todo lo que me va enseñando el Mister. La verdad es que me da un poco la impresión de que tenía una venda en los ojos, siempre que buscas información sobre entrenamientos (os recuerdo que soy bastante novato) aparecen planes por objetivo. Ahora mismo no hay más objetivo a la vista que el de hacer una buena temporada de triatlón, la clásica temporada de Sprint y Olímpico, esta última distancia me parece una pasada. Por encima de esto hay una orientación primordial que es la de formarme como atleta, con todo lo que eso significa. No hay un objetivo a la vista, no estamos entrenando persiguiendo un maratón o una marca concreta. La metamorfosis que he sufrido estos meses está siendo increíble, por primera vez en mi vida me empiezo a notar fuerte. En la Carrera del CSIC batí mi marca de 10K sin prepararlo específicamente, adelantando gente de principio a fin. En Somosierra bajé de 3 horas en una semana cargada de entrenamiento donde llegaba algo machacado a la prueba, ahora he terminado La Adrada en 2:17 viéndome más fuerte que hace unas semanas.
Que estoy muy contento es algo más que evidente, que lo mejor está por llegar también, que hay que seguir trabajando duro es obvio. Los que hemos llegado tarde a esto tenemos carencias, también las puede tener quien ha hecho cosas pero no ha seguido un entrenamiento estructurado. Lo que yo noto es que según voy entrenando aquellas facetas en las que peor estoy, no solo voy bajando tiempos sino que mis sensaciones son cada vez más increíbles y curiosamente, el cuerpo no me pide aumentar distancias sino lanzarme a por pruebas más cortas y explosivas. Más calidad y menos cantidad.

Puedes hacer un arroz con tomate Orlando y una pastilla Avecrem, o puedes hacerlo preparando un buen caldo y un sofrito de  chuparse los dedos, que te va a llevar más tiempo pero el resultado no va a tener nada que ver. Nosotros estamos en lo segundo. No dejéis de buscar el consejo de un buen entrenador, no hay color. 

Fotografía robada a mi amigo Rafa ;)

martes, 15 de octubre de 2013

Need for speed!!!!!

Así me siento, necesito velocidad y explosividad. Hace poco discutíamos en el muro de Facebook de una amiga sobre la idoneidad de seguir un plan de entrenamiento vs hacer lo que te pida el cuerpo. Yo lo tengo claro, pese a tener que sacrificar un poco esa faceta del running social, no hay nada cómo seguir un entrenamiento estructurado y planificado. Y no solo hablo en términos de resultados, también de disfrute. Siento que mi cuerpo está funcionando en la dirección correcta y me premia con sensaciones muy positivas, supongo que también me está regalando algunas hormonas placenteras. Es una sensación de armonía curiosa, soy más rápido, más potente, más resistente, soy mejor atleta y eso también lo recibo como recompensa en mi día a día. He pasado de buscar cada vez pruebas más largas a perder un poco el interés por ellas, como si mi cuerpo y mi mente me llevasen a andar el camino que no he andado todavía, y es que yo llegué tarde al deporte sin quemar las etapas oportunas.
Necesito velocidad, necesito hacer pruebas de esas en las que vas con el corazón en la boca desde el principio al final. Es algo que me sale de dentro, que cada molécula de mi cuerpo pide a gritos. Para ir más largo y más lento tengo mucha vida por delante. El 20 corro el CSIC, no recuerdo la última vez que hice un 10 K de asfalto ni mucho menos que me apeteciese tanto.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

El corredor donde me encontré con el miedo.

Si hice una entrada en este blog celebrando lo bien que me rindió la cabeza en un momento delicado también quiero hacerlo sobre la primera vez que me bloquee, no sé si fue el miedo el que me encontró en el corredor del mismo nombre que sube al Yelmo, o por el contrario, fui yo quien salió en su busca. La cosa es que me vi superado y no pude reaccionar en una circunstancia extraña para mí, al final cumplí y completé el recorrido gracias a la fe total que tengo en el coach y el resto de la manada.

El Corredor del miedo es una pequeña grieta por donde se accede al Yelmo donde no cabes de frente, tienes que entrar de lado y aún así apenas tienes espacio. Rápidamente te ves inmerso en un mar de granito en el que apenas puedes moverte, donde no puedes darte la vuelta, y donde no puedes agarrarte a nada. Entonces llega un momento en el que hay que subir a una piedra para seguir dirección a la cumbre del Yelmo, la técnica es hacer presión con las manos y el culo y empezar a subir como se puede, y este es el momento en el que yo, que siempre reacciono bien en momentos de tensión, me desinflé. No sé muy bien lo que fue, quizá el no poder moverme, que mis manos no se podía agarrar a ningún sitio, que no había escapatoria a derecha o izquierda, que era algo que jamás había hecho, que no lo había visualizado, que era la primera vez que una montaña me engullía entre la roca…..la cosa es que tuve miedo, si lo reconozco, tuve miedo. A las cosas hay que llamarlas por su nombre. Entonces apareció la mano amiga de Miguel, en el que tengo una confianza total y es que el sabe perfectamente de lo que soy capaz y lo que no, que me levantó en vilo prácticamente para llegar a la roca. Desde aquí ya fue más fácil y una vez en el Yelmo volvía a ser yo, volvía a saltar de roca en roca y disfrutar de la montaña. Mereció la pena, estar subido a un pico que es realmente una inmensa roca de granito donde caben 10 estadios Santiago Bernabéu (me encanta la física con unidades futbolísticas) enteros, no se puede explicar. Las vistas, el silencio, la paz de la montaña; nos quedamos un rato simplemente sentados y disfrutando del momento. Y llegó la hora de bajar, tuvieron que ayudarme pero bajé bastante mejor y más confiado. Cuando salí de la grieta sentí alivio, algo de frustración, y por supuesto algo de orgullo, al fin y al cabo pude hacerlo gracias a la ayuda del grupo. La cosa es que tengo ganas de volver.

Sí, yo encontré al miedo en el corredor del mismo nombre y no me avergüenza reconocerlo.



miércoles, 28 de agosto de 2013

Sacrificio, esfuerzo, determinación......si vale, pero también paciencia y humildad.

Me lancé a correr a finales de 2006, creo que en diciembre si no recuerdo mal, motivado por un sobrepeso que iba a más y varios problemas añadidos como el no poder dormir bien, hacer malas digestiones y que en general, mi cuerpo me pedía una forma de vida más sana. Ahora mismo no me concibo sin esa pata tan importante que es el deporte, he adquirido cierta madurez en estos años y creo que tendemos a equivocarnos en una cosa, no somos pacientes, yo me incluyo. Hablo de ese grupo (que es el mío) de los que no hemos echo deporte hasta los 30 como poco.

Cuando empiezas a correr y prácticamente no has terminado el primer 10K (que fácil se dice ahora 10K) ya estamos pensando en Maratón, creo que es normal porque entrar en el mundo del running hace que te relaciones con gente que ha hecho cosas, busques información en internet como un loco, leas crónicas, compres revistas, hagas caso a la mercadotecnia (el bombardeo es brutal).....y ZAS! En menos que canta un gallo ahí estas sin haber hecho deporte en tu puta vida y preparando los 42.195 metros. Yo, al igual que muchos, he caído en ese error y sí, creo que es un error.

Pienso que en cierto modo vamos buscando esa experiencia religiosa o mística que nos haga crecer como seres humanos, coger confianza en nosotros mismos y hacer algo que nos haga diferentes. Y está bien, pero con paciencia, creo que se puede hacer todo pero si vas paso a paso todo saldrá mejor, tendrás mejores sensaciones, menos lesiones y muy importante: PODRAS HACER ESTO TODA TU VIDA. Para ello hay que agarrarse a dos patas del banco del deporte de fondo de las que poco se hablan: la paciencia y la humildad. Si eres paciente y eres humilde no solo podrás conseguir todo lo que te propongas sino que lo harás con mejores sensaciones de las que te piensas, y por supuesto, tendrás una vida deportiva muy larga. Si volviese a 2006 haría las cosas de otra manera, pero creo que he visto la luz a tiempo y curiosamente, es ahora cuando más estoy disfrutando. Y lo que nos queda por delante.

martes, 27 de agosto de 2013

No somos bichos raros, somos triatletas...

Pues sí, y ser triatleta significa que no eres nadador, no eres ciclista y no eres corredor.....sobre todo en temporada. Es verdad que muchas veces te sientes un poco marciano cuando el año va entrando y empiezas a dejar de ir a las típicas kedadas o a las competiciones que están siguiendo la mayoría de tus amigos. Tienes que dedicar los fines de semana a unos entrenamientos muy específicos, aprovechas para estar mucho tiempo en la bici y probar transiciones del estilo: 2.000 metros nadando con 90´de bicicleta, lo que supone que estás más de 2 horas liado día si y día también.

Hay que tener en cuanta que a la hora de preparar, tanto corta como larga distancia, vas a tener que entrenar entre 5 y 6 días a la semana doblando varias veces. Si encima tienes algún contratiempo puede haber alguna semana sin día de descanso, como me ha pasado a mí esta temporada. Lo bueno es que los entrenamientos son tan duros como variados, aunque hay que sacar tiempo de debajo de las piedras para poder cumplir con todo es verdad que no hay un día igual a otro y eso lo hace muy divertido. Lo curioso del tema es que estás deseando que llegue la temporada y meterte como un cerdo en una cochiquera en esta dinámica, te dejan de llamar la atención otro tipo de competiciones, te dan pereza. El cúmulo de sensaciones que pasas en un triatlón no lo he visto en ninguna otra cosa, además en cualquier distancia, porque cada una tiene su miga. Salir del agua con el corazón en la boca, coger la bici y bajar un puerto a 70 Km/h justo después, por ejemplo, es algo que te transmite unas sensaciones únicas e increibles.

Soy una persona espiritual, que no religiosa, y poder estar en contacto con la naturaleza a través del agua, el aire, y la tierra, como ocurre con el triatlón me da la vida.......me siento vivo. ¿Soy un bicho raro?

viernes, 23 de agosto de 2013

Fin de temporada. Hay que sembrar desde ya para recoger en 2014...

Es agosto y aunque se puede alargar la temporada de triatlón hasta finales de octubre he decidido darla por terminada. He cumplido mi objetivo y no ha sido un año fácil, así que toca echar el cierre y empezar a trabajar len os pilares para el año que viene.

Ha sido una temporada que se ha hecho un poco larga porque empecé en septiembre-octubre del año pasado a buscar una competición exigente. Primero fue el Maratón de Malaga pero me lesioné la cintilla, después empecé a preparar el MAPOMA cruzándolo con un reto solidario y me lesioné de la otra pierna, igual que en Málaga fue la Cintilla. El coach y yo lo intentamos todo pero fue imposible así que empezamos la temporada de triatlón antes de lo que pensaba y es que este es un deporte muy poco lesivo que equilibra mi cuerpo.  No tenía pensado hacer un Half, ninguno cuadraba, hasta que se cambió la fecha de Riaza, había unas 16 semanas por delante y nos pusimos a trabajar. Me quedó la espina de conseguir el dinero para Juegaterapia y no haber hecho el maratón, que era mi parte del reto, tenía que remediarlo y el coach lo entendió. Entonces apareció la varicela, que me dejó fuera de juego y el resultado fue que hubo que entrenar todavía mas fuerte, semanas sin descanso y doblando sesiones. El objetivo se consiguió y he quedado saciado :)

Ha sido un periplo largo y un poco raro, quiero hacer las cosas bien, me lo pide el cuerpo y la mente. Ahora hay que centrase en la montaña, tiradas largas en bici, gimnasio, el circuito de cross universitario,  el Circuito Caprus, seguir adelante en definitiva pero con orden. No sé todavía como será la temporada que viene pero los 1.5-40-10 creo que van a tener una presencia importante. Nos vemos en la montaña!!!! ;)




martes, 20 de agosto de 2013

La cabeza también se entrena, crónica de una reacción tras hostiarme en competición...

Cogí con muchas ganas el Wild Wolf Series después de pasar una varicela que me impidió ir al ITU y que hizo peligrar, y por supuesto complicó mucho, la preparación que estaba llevando. En el segmento en bici justo cuando coroné Garabitas cogí el bidón para beber, y entonces ocurrió......un bache torció el manillar y me fui al suelo. Recuerdo la primera sensación de frustración: "no es tu año Suso" eso es lo primero que salió de mi cerebro. Me había raspado todo el lateral y dolía, rápidamente vino gente que me ayudó, levantaron la bici, me levantaron a mi, me preguntaban. Ví la herida, iba de la pierna hasta el brazo aunque tampoco me parecía gran cosa, me eché un poco de agua y entonces ocurrió. Algo en mi cerebro hizo CLICK, algo cogió los mandos, me quité de encima la gente y sin pensar me subí a la bici. Empecé a pedalear, cada vez más rápido, con rabia, sin pensar, creo que debía tener la misma actividad cerebral que el cambio automático de mi coche. Las mandíbulas apretadas y rodando a toda velocidad, llegue a la bajada (peligrosa) y me quedé sin desarrollo, el dedo seguía pulsando repetidamente la maneta de cambio buscando un piñón más que no existía, tumbé en dos curvas lo que no he tumbado en la vida sin tocar prácticamente el freno. Como un autómata saqué los pies de las zapatillas y me dispuse a entrar en boxes. Me bajo y CLICK, cerebro conectado, hola mundo. Mi YO consciente vuelve a coger el control. De aquí a meta poca historia y buenas sensaciones, salí pitando alucinando con lo que acababa de ocurrir y me salió una buena carrera la verdad.

Y ahora vamos al meollo del tema. Unas semanas antes de esta competición, en medio de toda la carga brutal de entrenamiento que metimos después de la varicela, tocaba subir un puerto como preparación a Riaza. Pero claro, para que subir uno si se pueden subir dos. Primero cayó Morcuera, una experiencia increíble y muy bonita la verdad. aunque dura. Tras un breve descaso salimos dirección a Canencia, entonces el coach me empezó a hablar sobre psicología deportiva, los diferentes YO que tenemos y como actúan según tus circunstancias, cómo bloquear lo negativo en caso de fatiga extrema o cuando lo estás pasando mal en una competición. Y entonces me dejó solo, bueno solo con las cuestas de la cara norte de Canencia, había que poner en práctica todo lo hablado y mejor sin avisar claro. La cosa es que funcionó, iba roto, sufriendo lo que en la vida pero gracias a la cabeza lo hice. Esa experiencia la tuve muchos días en la retina y la guardo en mi memoria con especial cariño. Y ese entrenamiento fue el que sacó ese Suso que cogió los mandos cuando me fui al suelo en Garabitas, por cómo soy estoy seguro que habría terminado cogiendo la bici y terminando el triatlón pero sin esa reacción tan alucinante, automática y determinante. Si pudiese volver a repetir esa competición no quitaría el golpe, dolió pero me enseñó mucho, aprendí que no todo es cabeza en el deporte de fondo y resistencia como suele decirse sino que es otra cualidad más, muy importante eso sí, que hay que entrenar convenientemente. Y si lo haces tendrás resultados interesantes, de la misma forma que si entrenas la fuerza, la velocidad, el fondo, etc.
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