lunes, 3 de febrero de 2014

¿Es más duro entrenar para triatlón que para un maratón? No, es diferente.

Lo primero que quiero dejar claro es que no soy nadie, solo un tipo que hace 7 años empezó a correr y que está en constante aprendizaje, pero me gusta compartir lo que voy aprendiendo y mis sensaciones. La de arriba es una pregunta recurrente, yo creo que nos la hacen a todos los triatletas. Mi humilde opinión es que no me parece que sea más duro preparar un triatlón (hasta Half) que un maratón o carreras similares. Pero sí que hay matices importantes a tener en cuenta. La primera es que el atletismo es un deporte diferente al triatlón, de hecho creo que más diferente de lo que parece en un principio.

En el triatlón no tienes ese continuo machaque de articulaciones que hace que al final de la semana te duelan hasta las pestañas. De la misma forma, no tienes esa sensación tan típica de “estoy hasta la/las/el/los (sustituir por la parte del cuerpo que proceda) de salir a correr”. Cuando llevas semanas entrenando para un maratón se hace muy duro, a mí me costaba cumplir entrenamientos porque ya no me apetecía correr más, pero soy disciplinado y salía a cumplir lo que tocaba. Bueno, eso en el triatlón no existe, realmente no tienes tiempo de aburrirte en ninguna de las tres disciplinas. La bici, por ejemplo, apetece siempre si hace buen tiempo y esas cosas. Al final de una semana dura de triatlón no te duele todo, la sensación que tienes es más de cansancio, pero realmente no aparecen esas molestias que si tienes al correr 4/5 días semanales. Como dice un buen amigo, correr duele.

La diferencia fundamental se encuentra en la gestión del tiempo. Si bien no me parece más duro entrenar triatlón que maratón, hay que dedicarle más tiempo. El triatlón implica muchas horas de entrenamiento, ahí está la diferencia. No terminas con ese machaque de solo correr pero sí que la buena gestión de la agenda es fundamental. Muchas veces tienes que robar tiempo a la cama y otras facetas de la vida.No tiene esa inmediatez del atletismo, no es llegar a casa y calzarte las zapas. Tienes que planificarte la semana y vencer la pereza. A mí es algo que no me cuesta hacer, también es cierto que me apasiona y disfruto como un loco.


Esa es mi humilde opinión, son dos deportes duros con ese matiz que he intentado explicar. Uno duele y el otro cansa, uno es más pesado y el otro más variado, uno te deja más tiempo libre y el otro consume tu agenda. Creo que en una balanza todo andaría muy equilibrado, depende el tipo de persona que seas te gustará más una cosa que otra. Como veis, no son deportes que se parezcan tanto ;)

jueves, 23 de enero de 2014

La magia se pasó por Alalpardo.

Ocurre a veces, los planetas se alinean y una competición se vuelve muy especial. Eso ocurrió en Alalpardo en el II Trail del Serrucho de manera masiva. Los ingredientes fueron una pizca de buena organización, una pizca de corredores que se conocen entre sí, otro poco de mal tiempo y cuarto y mitad de barro. Introduzca los ingredientes en un bol y remueva para mezclarlos bien, no hay ni que dejarlo adobar porque la reacción es instantánea.

El día no acompañaba, lluvia y frio. Pensaba que iba a faltar mucha gente por cómo pintaba el escenario pero no fue así, en seguida empezaron a aparecer caras conocidas por todos lados. No os voy a nombrar a todos, sabéis de sobra quienes sois, algunos os veo más y a otros menos, con algunos solo he cruzado 2 palabras, a otros solo os conozco por las redes,  pero se os quiere, de verdad, compartimos pasión y eso ya es mucho compartir en este siglo XXI. La primera cosa que me llama la atención son las sonrisas, todo el mundo está sonriendo, los comentarios giran en torno a nuestra locura, en cómo explicar esto a la gente que está fuera del pequeño mundo que hemos creado. Hemos formado un ecosistema propio, en estos deportes es necesaria cierta empatía, y más en un país como este que ha empezado a correr recientemente. En cierto modo me jode que la gente nos mire un poco raro, de verdad que no hacemos nada extraordinario, simplemente corremos, está a la altura de cualquiera que se lo proponga.
Llega el momento y nos vamos en grupo desde el polideportivo a la plaza de toros, donde está la salida. Todo son saludos, comentarios positivos, miradas de complicidad, alegrías, abrazos, estiramientos. No hay miedo, nadie cuestiona la meteorología, aquí hemos venido a disfrutar y punto. Somos una masa apasionada, se percibe la energía positiva.

Y dan la salida, ¿qué comentar de la carrera? Todos sin excepción nos dedicamos a correrla lo mejor que pudimos. Nos olvidamos de marcas o ritmos, se iban haciendo grupitos donde todo el mundo se ayudaba. Los voluntarios, qué voluntarios, así como la gente de Protección Civil, no dejaban de dar consejos, indicar por donde se pasaba mejor y ayudar en todo lo que podían. Dejamos de ser corredores para ser niños, ¿quién no ha disfrutado de pequeño saltando en los charcos  y poniéndose de barro hasta las orejas? Al menos así lo he sentido, fuimos 500 niños con dorsales disfrutando de unas horas de barro y agua sin limitaciones. También hubo espacio para el esfuerzo, por supuesto, no fue fácil completar el recorrido, ni mucho menos. Creo que fue una carrera épica, divertida y entrañable. Personalmente, estoy orgulloso de poder decir: “Yo estuve en el II Trail del Serrucho”, esa frase sonará mucho tiempo en nuestro mundillo.   

Foto cortesía de: www.tufotodelacarrera.com

viernes, 10 de enero de 2014

Pretemporada.

Podríamos hacer el chiste de: La pretemporada es larga y dura, cómeme la pretemporada….pero no lo vamos a hacer ;)

Si, es complicada, el triatlón tiene una particularidad y es que cuando se termina la temporada se termina de verdad. Algo parecido pasa con la montaña pero sigue habiendo pruebas de trail y similares todo el año, aunque no haya mucha montaña pura y dura te puedes quitar el gusanillo. Con el tri no pasa eso y se hace duro, el deporte de las tres disciplinas engancha mucho y cuando llevas unos meses sin practicarlo tienes mono.
Una vez que terminas tu temporada tomas unas semanas de “descanso”, te dedicas a ir a las kedadas, hacer pruebas de asfalto, trail, crosses, juntarte a todo el mundo. Arranca después una etapa de acondicionamiento y otra general en la que hay que empezar a preparar el cuerpo, esto se hace puñetero porque una gran parte de ese entrenamiento se basa en el volumen. Hay que meter cantidad y poca calidad, hay que visitar el gimnasio a conciencia, no tienes objetivos a la vista y es que estás a 5 ó 6 meses de tu primera prueba. Tampoco tienes buenas sensaciones, te notas un poco torpe, estás trabajando la fuerza-resistencia en el gim incluso buscando un poco de hipertrofia, estás metiendo muchos metros de natación sin hacer ninguna serie, corriendo hemos hecho tiradas de 14-17 Km recurrentemente, la "velocidad" sólo la hemos aplicado después de un día de fuerza. Esos días son particularmente jodidos porque “lo has petado” con las pesas el día anterior y al aplicar series de 400, por ejemplo, no tienes buenas sensaciones. Recuerdo un 25x100 después de uno de los días más duros de gimnasio cuando estábamos buscando la hipertrofia donde sufrí como un puto perro. Estaba cansado, hacía frio, hacía viento, a ratos llovía, eran las 8 de la noche y estaba todo oscuro, las piernas infladas, los hombros dolían, estaba muy incómodo. Tenía que buscar el máximo de 180 pulsaciones y no llegaba, estuve a punto de tirar la toalla es día, lo reconozco. “¿Qué coño haces Suso? Vete a casa y tómate una cerveza, vete al cine, sal a tomar unas tapas…” Controlé los malos pensamientos y terminé el entrenamiento, lo tengo como uno de los entrenamientos más duros que he hecho nunca, ¿suena a coña verdad? Un 25x100, cualquier cosa menos algo épico.

En la bici hemos metido mucho kilometraje, atrancado y con poca cadencia, sin levantarme del sillín en las cuestas, buscando esa fuerza que tanto me va a hacer falta. Días de lluvia, de frío, con dolores en las piernas por las pesas, por las series, el cuerpo quejándose de lo que le estás haciendo….y ningún objetivo a la vista.
Se hace duro, se hace muy duro todo ese volumen, volumen y más volumen. Pero la distancia con los sueños se disminuye mediante la disciplina. Ahora mismo me veo fuerte, la fase específica se acerca y estamos haciendo cambios en los entrenos. El gimnasio ya no es tan pesado, hemos cambiado a fuerza-velocidad. La bici aparece con más sesiones y hay que empezar a hablar de calidad. La base está puesta, los pilares que van a soportar la temporada ya están definidos, ahora podemos construir la casa. Han sido un par de meses duros pero ha merecido la pena, mucho, creo que estoy más fuerte a nivel mental además, no solo en un plano físico. Esto es algo que hay que hacer todos los años, los pilares hay que ponerlos siempre o no tendrás la casa que quieres.

Como le pasa a mucha gente con MAPOMA en esta parte del año ya veo los objetivos en el horizonte, el 4 de mayo arranco la temporada en Talavera con casi total seguridad. Lo bueno que tiene el tri es que no te lo juegas a una única prueba, cuando arrancas caen competiciones una detrás de otra alargando el disfrute. Es como si te preparases para un maratón, te recuperases muy rápido y tuvieses maratones cada 3 semanas. Curioso, ¿verdad? Constancia y pasión amigos, ésa es la clave para muchas cosas en la vida.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Crónica del Cross de Patones – Carrera redonda, día perfecto.

La de Patones es una de esas carreras que rezas todos los años porque no cambie y lo bueno es que no cambia. Es un cross de 12,5 Km organizado por una asociación de vecinos donde no falta de nada, y no solo eso, al finalizar hay una parrillada de panceta y chorizo para todos los participantes. Si encima sale un buen día de sol y te sale la carrera que quieres llegas a casa con una sensación de bienestar muy elevada.
Como siempre llego pronto, es algo que no puedo remediar. En el coche le iba dando vueltas a la estrategia, un fallo que cometo es salir muy rápido así que esta vez se trataba de contenerme en los primeros compases. El día es frio pero bonito, con un sol de justicia y nada de viento. Perfecto. Aparco, recojo dorsal y enseguida me empiezo a encontrar con todos los miembros de esta gran familia que somos los atletas populares. El ambiente es inmejorable, tomamos café y casi sin darnos cuenta calentamos y dan la salida.
Me ciño al plan, controlando alrededor de las 160 ppm hasta la “cuestaloscojones” que hay entre los kilómetros  4 y 6. Voy con un grupo del Club 4 pipas donde me encuentro a gusto, vamos ligeritos pero sin forzar. Enseguida veo que no cuadran los postes con el kilometraje y el Garmin, hay un desfase de unos 600 metros. No le doy más importancia y sigo, el día es precioso, está todo de un verde espectacular que resalta con los rayos del sol. Apenas noto esfuerzo, voy como flotando, pienso en mis cosas pero no pierdo de vista el pulsómetro. La cuesta, sensaciones, respiración, guíate por la respiración, la montaña te pondrá en tu sitio. “Cuestaloscojones” son 2 km de un desnivel considerable que va enlazando una curva con otra de forma que no ves el final nunca, tienes esa sensación a la mitad de que eres un ratón en una noria del que alguien se está riendo. La clave de esta carrera está aquí, encuentro mi ritmo, braceo y voy junto a otro triatleta, nos conocemos de vista del Astromad de hace un par de años, nos relevamos, vamos en paralelo, nos cagamos en todo lo cagable y seguimos, y llega el final, la cuesta se modera, no he andado, victoria. No me descentro, alargo la zancada sin bajar la sensación de esfuerzo buscando el segundo aliento, y llega, y vuelo, y me siento Dios. Adelanto al triatleta sin nombre y a bastante gente. El valle está precioso, incluso a más de 170 ppm hay margen para disfrutar de la naturaleza, ¿hay un Me Gusta para esto, para poder transmitir todo lo que siento? . Llega la bajada con su famoso salto, me adelanta el triatleta y un par de tipos, bajo mal, es mi talón de Aquiles, mis tobillos son de goma. Volvemos hacia la subida y vuelvo a coger un buen ritmo, sigo adelantando, nadie me pasa, otra bajada, alargo la zancada y torcemos, últimos 2 km. Noto un pequeño margen y acelero, paso por encima de la agonía, no puedo ni tragar la saliva, voy a todo, paso a 5 personas este tramo. Veo la meta, entro, sonrío, estoy vacio, me abrazo al triatleta que entra un poco antes, el esfuerzo nos ha hermanado, los que estáis en esto sabéis de lo que hablo. Satisfacción, me ha salido la carrera que quería, ha sido redondo. Bajo el tiempo del año pasado en un par de minutos y encima la carrera tiene entre 500 y 800 metros de más por un fallo den un cono mal puesto.
El resto de la jornada es de gran camaradería, botellines, risas, chorizos, pancetas, las bolitas de zanahoria de Mapi. Mucha comida, pudimos repetir las veces que quisimos. No se puede pedir más. El año que viene volveré, sin duda.


Agradecer a la Pomponera Mayor del Reino la cesión de las fotos. Un besote Mapi, gracias J




jueves, 26 de diciembre de 2013

¿Por qué?


¿Por qué?….la gran pregunta que nos hacen siempre a los que corremos, a los que nos tiramos medio año preparando un maratón, a los triatletas que cuadran su agenda como pueden para sacar 6 sesiones a la semana sin dejar de hacer nada. Te miran raro, no lo entienden, tampoco sabes my bien cómo explicarlo. Cómo contar las sensaciones cuando corres en grupo, las aventuras…SI AVENTURAS…que vivimos juntos, el esfuerzo compartido, la enorme solidaridad de todos los fondistas, las risas, las cervezas, los retos, las carreras, la sensación increíble de cruzar una meta y pulverizar tus límites. Y también la soledad, esos entrenamientos en invierno cuando vas solo, cuando te concentras en el esfuerzo y en tu respiración, en los arboles, en la tierra que te rodea….entonces todo desaparece, la consciencia va a un estado en el que estás conectado a todo y a nada, corres sin esfuerzo, parece que podrías hacerlo durante horas o incluso días, navegas por dentro ti con una claridad total. Estas solo y sin embargo te sientes pleno.
¿Por qué? Porque cuando llevo nadando media hora en el mar me siento pez, porque cuando voy volando con mi bici me siento pájaro, porque cuando corro me siento lleno, aunque me esté vaciando en una pista de tartán con temperaturas bajo cero a las 8 de la noche. Porque en el atletismo y en el triatlón puedes darlo todo, y está muy bien tener algo en la vida donde puedas darlo absolutamente todo. ¿Por qué? Soy yo el que te pregunta a ti por qué te pierdes todo esto. Y una última cosa, lo que es de cobardes es huir.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Carrera de Montaña de La Adrada – Cross Universidad Nebrija.

Parece que estamos en el mes de los descubrimientos, lo bueno de no haber (si es que tiene algo positivo) hecho deporte nunca es que no tengo prejuicios ni ideas preconcebidas. Me voy dejando guiar y estoy abierto a que pongan cosas dentro de mi cabeza, ocurre como con los médicos, tienes que encontrar uno que te dé confianza y a mí me pasa con mi entrenador. Si hay algo en lo que he mejorado este año, aparte de lo evidente, es en la capacidad de sufrimiento, la tolerancia a la agonía. Estamos lejos todavía de la temporada de triatlón,  tocando mucha montaña y pruebas como los crosses universitarios. Lo último que ha caído ha sido La Adrada y Nebrija.

Desafío La Adrada 20K.
Poco hay que decir del entorno, la Sierra de Gredos y en concreto esta zona del Valle del Tiétar es una absoluta maravilla. Además, los colores del otoño (mi estación favorita) impregnan estas montañas de un colorido excepcional, unos olores maravillosos y una temperatura perfecta para este duro deporte. Si a esto sumamos una organización hecha desde el cariño, un tope de 200 dorsales, una vocación de “pequeña” pero bien organizada carrera, tenemos una de esas pruebas para repetir año tras año.
La semana había sido brutal a nivel de trabajo, celebrábamos el evento BITAM y terminé absolutamente destrozado, así que a La Adrada llegaba con pocas expectativas. En la línea de salida varios integrantes del Caprus y muchos amigos, buena medicina para una semana llena de obstáculos. La carrera tiene dos distancias, 10 y 20 Km, compartiendo hasta el km 6 de continua subida donde nos separamos y los de la prueba de 20 tenemos que subir mucho más. Qué decir de las vistas, los arboles, los verdes, los marrones, los amarillos, las cascadas, las castañas, la zona es preciosa. Poco a poco se va empinando el trazado y hago varios kilómetros a ritmo sin pararme a andar, me sorprende poderosamente porque yo no era capaz de hacer eso hace pocos meses. Voy escalando alrededor de las 170 ppm y controlando la respiración al lado del Mister, ni me lo creo. Llegamos arriba del todo, avituallamiento y para abajo. La bajada es rápida, por una senda perfectamente balizada. “Lanza la pierna Suso, aumenta esa zancada” me dice Miguel, lo cumplo, vamos rápido, apoyo, apoyo, apoyo, nunca he bajado tan rápido. Entre un mar de colores aparece el valle al fondo, ¿por qué no tengo un Me Gusta en el cerebro? Si pudiese transmitir todo esto a alguien sedentario lo levantaría del sillón. Entonces llegan algunas zonas técnicas y es aquí donde aflojo, no bajo bien, mi hiperpronación es brutal y tengo unos tobillos de gelatina, apoyo con cuidado y PLAS!!! Un compi se accidenta y se hace polvo, sangre, está algo aturdido, le ayudo a levantarse y aparecen dos corredores más. Se recupera y se anima a seguir, bajamos juntos corriendo como podemos. Esto me saca un poco de la carrera, vuelvo a pillar al Mister “centrate Suso”, y me pongo a ello. Llegamos a la zona más técnica, aquí pierdo tiempo, apoyo mejor que otras veces pero no es suficiente, volvemos a la pista y vuelvo a lanzar la zancada. Tocamos asfalto, esto termina, empezamos a entrar al pueblo y SOPRESA, los de 20 se desvían. Subimos poco a poco por un camino y como una broma de mal gusto aparece la madre de todas las cuestas, ya me lo avisó Cesar Hernandez del Kerkus, pero es más de lo que imaginaba. Subimos andando, no hay fuerzas para hacerlo corriendo y los músculos de las piernas se quejan con razón. Se hace largo, es un tubo con rocas en el que no se ve el final, parecemos hamsters corriendo en la noria de la jaula, hace daño este tramo sobre todo a nivel psicológico. Y bajamos, bajada técnica a escasos 500 metros de meta, no tengo fuerzas para brincar entre piedras, lo paso como puedo y al tocar asfalto me lanzo, lo doy todo, adelanto a gente y me exprimo, entro en meta vacío y muy contento. Hoy me he sentido atleta, aunque sea solo un poquito, queda mucho por recorrer pero la dirección es la correcta.



Cross Universidad de Nebrija
Me doy cuenta de que estas pruebas cortas y explosivas son muy adictivas. Sé que las tendencias ahora mismo son a Ultramegamaratones, Tripleironmanes….y cosas por el estilo. Sin embargo yo voy al revés ahora mismo, no me llaman la atención las distancias tan largas. Supongo que tiene que ver con que tímidamente empiezo a ser algo rápido, o al menos, tener la velocidad suficiente para disfrutar de pruebas de este estilo. Es como si te dejan un F1, si no sabes manejarlo es difícil que disfrutes ni una curva, pero si coges un poco de tono muscular para aguantar el coche y te explican todos los botoncitos, probablemente flipes en colores. Y este último es mi estado, así lo siento.
Como en cualquier cross universitario fuimos muchos miembros del club, este año el dorsal lo daban a cambio de 1 kilo de comida para Filipinas, me parece una gran iniciativa. El Mister dice que la estrategia es 1 vuelta de reconocimiento y luego acelerar, bueno, lo de reconocimiento no sé donde se quedó. El circuito es duro, son tres vueltas de sube y baja con una cuesta de las que hace mucha pupa. El día anterior metimos una sesión muy fuerte de gimnasio y lo noto en las piernas, voy todo el rato a lo que doy, descubro un nuevo nivel al no poder tragar saliva, no puedo, necesito todo el aire, tengo que escupir en las bocanadas como puedo. Boqueo como un pez subiendo la cuesta antes de la meta y me lanzo a por ella como un loco. Cruzo y no puedo hablar unos minutos, tengo una pequeña sensación de bajón, nunca he corrido 6.800 metros con este nivel de exigencia. Poco a poco se me va dibujando una sonrisa, viva la explosividad, viva llevar el corazón en la boca de principio a fin, vaya sensaciones más acojonantes aunque vayas sufriendo una agonía tremenda. Sé que esto no lo va a entender mucha gente, pero es lo que siento y yo me guío por mis percepciones no por lo que le guste a la mayoría. Es un año ya casi lo que llevo con un entrenamiento estructurado y empiezo a ver cosas, y mi cuerpo me habla, y no escucharlo es una tontería.  

Arranca en breve diciembre con 3 pruebas que me gustan mucho, Cerro Marmota, Patones y Pedrezuela. Seguiremos esforzándonos y disfrutando a parte iguales, espero veros a muchos a lo largo de este mes J

lunes, 11 de noviembre de 2013

Comida rápida vs A fuego lento.

Estoy en una espiral de sensaciones nuevas para mí, aprendiendo y empapándome de todo lo que me va enseñando el Mister. La verdad es que me da un poco la impresión de que tenía una venda en los ojos, siempre que buscas información sobre entrenamientos (os recuerdo que soy bastante novato) aparecen planes por objetivo. Ahora mismo no hay más objetivo a la vista que el de hacer una buena temporada de triatlón, la clásica temporada de Sprint y Olímpico, esta última distancia me parece una pasada. Por encima de esto hay una orientación primordial que es la de formarme como atleta, con todo lo que eso significa. No hay un objetivo a la vista, no estamos entrenando persiguiendo un maratón o una marca concreta. La metamorfosis que he sufrido estos meses está siendo increíble, por primera vez en mi vida me empiezo a notar fuerte. En la Carrera del CSIC batí mi marca de 10K sin prepararlo específicamente, adelantando gente de principio a fin. En Somosierra bajé de 3 horas en una semana cargada de entrenamiento donde llegaba algo machacado a la prueba, ahora he terminado La Adrada en 2:17 viéndome más fuerte que hace unas semanas.
Que estoy muy contento es algo más que evidente, que lo mejor está por llegar también, que hay que seguir trabajando duro es obvio. Los que hemos llegado tarde a esto tenemos carencias, también las puede tener quien ha hecho cosas pero no ha seguido un entrenamiento estructurado. Lo que yo noto es que según voy entrenando aquellas facetas en las que peor estoy, no solo voy bajando tiempos sino que mis sensaciones son cada vez más increíbles y curiosamente, el cuerpo no me pide aumentar distancias sino lanzarme a por pruebas más cortas y explosivas. Más calidad y menos cantidad.

Puedes hacer un arroz con tomate Orlando y una pastilla Avecrem, o puedes hacerlo preparando un buen caldo y un sofrito de  chuparse los dedos, que te va a llevar más tiempo pero el resultado no va a tener nada que ver. Nosotros estamos en lo segundo. No dejéis de buscar el consejo de un buen entrenador, no hay color. 

Fotografía robada a mi amigo Rafa ;)